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Manchas de sangre

Todo se remonta a aquellos primeros años de extraordinario poder en el s.XVI. Hernán Cortés avanzaba imparable por tierras mejicanas y, tras algunos enfrentamientos históricos, los Conquistadores vencieron en la gran batalla final. Lo que más adelante sería conocido como Méjico, en aquella época recibió el nombre de Nueva España. Con los españoles llegó el culto a un nuevo Dios. Una religión monoteísta y su cultura tuvieron que constituirse sobre una de las más sangrientas religiones politeístas y culturas de todos los tiempos. Transcurridos tres siglos de fusión en el periodo colonial y de una contundente evangelización, nació una cultura única. Los antiguos dioses aparecían reflejados en los rasgos de los santos y arcángeles en el interior de las iglesias católicas. La cara de la Virgen estaba ligeramente bronceada como la piel de los nativos. Pero el aspecto más importante, y sobre este tema trata el presente artículo, la sangre emanada de los sacrificios y rituales aztecas y mayas fue trasladada al nivel más profundo del culto religioso y, a su vez, a la nueva cultura mejicana; con el tiempo, incluso pasaría a formar parte de la conceptualización e interpretación del arte.



Frida Kahlo
A Few Small Nips
1935
Oil on metal
15 x 19 in
Collection of Dolores Olmedo Foundation, Mexico City

Las manchas de sangre, así como el culto a la muerte, destacan como una interesante peculiaridad del arte moderno y contemporáneo de Méjico. El trabajo de numerosos pintores, fotógrafos, o artistas en general, se encuentra impregnado de esta relación con la muerte. La asociación entre sangre y arte ha evolucionado de tal forma que ha alcanzado diferentes dimensiones. Por ejemplo, la célebre artista mejicana Frida Kahlo siempre mostró este arte teñido de sangre. Su vida y el estado en el que quedó tras el terrible accidente que por desgracia sufrió, transformaron el uso de la sangre que aparecía en sus cuadros en un elemento narrativo, una vía para expresar sus sentimientos y su tristeza. Justo aclarar que no fue así en todas sus obras, pero decididamente se cumplió en gran parte de su creación artística. Tal es el caso de A Few Small Nips (1935).



Manuel Alvarez Bravo
Obrero en huelga, asesinado
8 x 10"
Plata / gelatina
1934

Otro detalle a tener en cuenta es la dirección en la que algunos fotógrafos han desarrollado su obra. Manuel Álvarez Bravo y Enrique 'El Niño' Metinides, dos de los artistas más conocidos dentro de la fotografía moderna y contemporánea mejicana, siguieron esta tendencia y captaron miles de imágenes de muertos. Probablemente esta temática se encuentra más presente en el trabajo de Metinides que en el de Bravo, pero los dos son dignos de mención. Junto con otros fotógrafos como la italiana Tina Modotti, Bravo fue uno de los narradores del Méjico postrevolucionario, y probablemente el mejor fotógrafo de su tiempo. Dedicó su producción artística a las muertes sangrientas, con imágenes como Obrero en huelga, asesinado (1934).



Enrique Metinides
Adela Legarreta Rivas is struck by a white Datsun on Avenida Chapultepec.
29 April 1979

Por lo que respecta a Metidines, continuó con esta labor. Trabajó para Alarma, el periódico sensacionalista de Méjico. Cada una de las páginas de Alarma informa sobre las más sangrientas muertes y cruentos crímenes del día en dicho país. Y no son pocas precisamente. Se trata de uno de los periódicos más vendidos y más difundidos en el territorio mejicano. La obra de Metinides es fascinante. Exposiciones por todo el mundo y, concretamente, la que tuvo lugar el año pasado en The Photographers' Gallery en Londres, lo han convertido en un artista admirado, cuya trayectoria se sigue desde todos los rincones del planeta. La fotografía conocida como Jesus Bazaldua Barber, a telecommunications engineer, fatally electrocuted by more than 60,000 volts whilst installing a new phone line (1971) es uno de los mejores ejemplos del voyeurismo característico de Metinides.
Existen muchas más imágenes modernas y contemporáneas realizadas en Méjico, que tratan sobre las manchas de sangre. Aún así, un caso que suscita un gran interés es la instalación de Teresa Margolles Sierra Instalación con Vapor, en la que los visitantes tenían que respirar el vapor del agua utilizada para lavar los cadáveres en el SEMEFO (Servicio Médico Forense de Méjico). La relación está allí y algunos artistas mejicanos obligan al público a experimentar esa cercanía a la muerte. A veces sin saberlo (como con Teresa Margolles), otras después de una experiencia sobrecogedora (las imágenes de Metinides), y otras en imágenes altamente elogiadas (las de Frida Kahlo). Puede que no siempre sea obvio, pero con cierta atención, se puede seguir el rastro de las ensalzadas manchas de sangre de los asesinatos, el dolor y los suicidios por todo el arte mejicano.
Todo tiene su origen en esta exaltación y culto a la muerte de las antiguas culturas de los aztecas y los mayas, la forzada y mixta evangelización, marcada por Cristos ensangrentados y el sufrimiento de los santos, y la simple fascinación por la muerte en Méjico. Los jóvenes artistas buscan su camino para incorporar las influencias del pasado a imágenes e instalaciones, tal como lo hicieran sus antecesores dentro el arte. Las manchas de sangre del arte mejicano, siempre actuales, están esperando a ser contempladas.

www.24hourmuseum.org.uk
Enrique 'El Niño' Metinides

Texto: Guillermo Rivero
E-Mail: guillermo@artfacts.net
Traducción: Patricia Blasco
E-Mail: patricia@artfacts.net
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