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EL MERCADO DEL ARTE EN CHINA


Opening Ceremony CIGE 2004 (c) CIGE

El nacimiento de una potencia económica.

China comenzó su gran reforma económica tras la muerte de Mao Tse Tung (1976), más concretamente en 1978, con la llegada de Deng Xiaoping al poder. Su nivel de desarrollo ha sido considerado primitivo por mucho tiempo, el propio de un país atrasado gobernado durante decenios con mano de hierro por un partido único y autoritario. Sin embargo, en poco tiempo, la China comunista dejó de tener miedo a los inversores provenientes de todas partes del mundo. Cientos de compañías europeas y americanas se instalaron allí, atrayendo a millones de trabajadores. Los productos chinos pronto encontraron un hueco en el mercado mundial, alterando así las economías de los países occidentales: Estados Unidos, el país más afectado, incrementó el deficit con Pekín a 130,000 millones de dólares en 2003. Es un poder económico que asusta al mundo entero. Segun el periódico italiano “L´Espresso” la entrada de un gigante de más de 1.300 millones de habitantes en la economía global cambia el mundo en el que vivimos y nadie está a salvo de sus consecuencias: Goldman Sachs Bank calcula que la economía china superará a la alemana en cuatro años, a la japonesa en diez, y a la norteamericana en 35.




CIGE 2004 © CIGE


El nacimiento del mercado del arte chino.

Las restricciones aplicadas a la exportación de obras de arte en China obstaculizaron el boom económico básico para la producción y el intercambio. Estas restricciones impidieron que obras de arte datadas antes de 1949 salieran del país; asimismo existían estrictas leyes en relación al transporte de obras de arte dentro del territorio chino. Es por esto que el papel de China en el mercado internacional de arte, aunque cada vez más relevante, sigue sin ser suficientemente fuerte como para cambiar su curso. No obstante, la estructura del mercado del arte se ha clarificado últimamente en una nación en la que el mercado libre y todos los campos de producción artística crecen a pasos agigantados. A través de ferias, galerías, subastas, exposiciones y ventas privadas, el mercado del arte chino ofrece hoy en día posibilidades ilimitadas para artistas, coleccionistas, marchantes y críticos. El mundo de la política no sabe como regular este fenómeno reciente. No es fácil para los artistas conjugar la inspiración artística con todos estos nuevos requerimientos del mercado, intentando al mismo tiempo encontrar el punto medio entre arte y beneficio. Finalmente, a los coleccionistas e inversores no les resulta fácil, especialmente a los menos experimentados, que se encuentran en un terreno desconocido en el que a menudo no alcanzan el éxito esperado. Desde los comienzos de los cincuenta hasta el final de los setenta, las obras de arte eran compradas y coleccionadas mayormente por museos estatales, p.e. el Rongbaozhai de Pekín, galerías y otras instituciones públicas. Las colecciones privadas no eran tan importantes, y tenían una existencia más bien “underground”, pues las obras que pertenecían a estas colecciones no eran compradas directamente, sino comisionadas por coleccionistas directamente a los artistas. Cuando el mercado chino se abrió con la reforma a principios de los ochenta, surgieron muchas galerías y tiendas de arte – actualmente hay casi 3000 – por todo el país, que vendían obras contemporáneas de artistas chinos. Algunas de estas instituciones que nacieron el las ciudades pincipales del territorio, p.e. el Red Gade, el Peking Courtyard o el Shangay ShangART, las llevaban galeristas occidentales. Junto con algunas galerías de Hong Kong, Hanart y Schoeni, y algunas de Taiwan, el ejemplo más famoso de “management” basado en la cooperación internacional. El mercado del arte en China está creciendo. Según algunas estadísticas, en el año 2000, las ventas de obras de arte alcanzaron casi los 2 billiones de yuanes - 240 millones de dólares. Estas ventas estaban, y siguen estando, localizadas en las ciudades más grandes: Pekín, Shangai, Nanjing, Guangzhou, Chengdu, Hangzhou, Tianjin, Xi'an, Zhengzhou, Changsha, Suzhou, Shenzhen y Zhuhai. Hong Kong, Taipei y Macao son otros centros importantes del mercado de arte chino. Los coleccionistas privados y los negocios que se originan en las grandes ciudades chinas juegan un papel cada vez más activo en la reciente actividad de mercado. La presencia de un mercado doméstico de arte se debe al rápido crecimiento económico del país, que permite a un número creciente de personas adquirir obras de arte. Según algunos coleccionistas, una pintura china de 1900 puede costar más de un millón de yuanes - 120,000 de dólares. Qi Baishi, Xu Beihong, Zhang Daqian, Fu Baoshi y Li Keran son algunos de los artistas más solicitados. A pesar del crecimiento económico del país, las dimensiones del mercado de arte chino son aún muy reducidas. Ésto no se debe solamente a la crisis económica que sufre el sureste asiático, y que reduce el número de compradores de este área, sino también al alto porcentaje de imitaciones y falsificaciones de arte existentes en el mercado. Además, algunos artistas crean obras de arte muy políticas, con la intención de atender los requerimientos de los coleccionistas occidentales, más interesados en conflictos sociales e ideológicos que en el arte en sí mismo. Los expertos opinan que el gobierno debería intervenir regulando el mercado con leyes estrictas y restringiendo la tendencia de producción y venta de obras falsas. Algunos expertos critican a los artistas que prefieren vender sus trabajos de forma privada y no dentro del sistema de mercado oficial, incrementando y fomentando así la evasión fiscal, y dificultando el desarrollo de una red de intermediarios y agentes para el mercado chino. En este contexto, las galerías lo tienen difícil para sobrevivir. En una entrevista para la revista bimensual berlinesa ‘Das neue China’, el artista chino Li Jiwei habla de la situación del mercado del arte en su país, y confirma que, aunque ha mejorado desde los noventa, el mercado sigue siendo menor, especialmente el del arte contemporáneo. Pocas personas están interesadas en comprar obras de arte, o no están en situación de permitírselo. Además, suelen preferir paisajes europeos a pinturas de sus compatriotas. Por este motivo, añade Li Jiwei, muchos artistas tratan de vender sus obras fuera del país. En China existe un mercado exterior en el que los artistas chinos pueden vender sus obras a un precio más alto: los extranjeros están dispuestos a pagar más que los chinos. En total, se podría decir que la producción artística y su mercado exterior están equilibrados de forma casi complementaria: los chinos han comprado obras modernas occidentales, y al mismo tiempo, algunos chinos han vendido sus obras en el extranjero.



© Hanhai Auctions´s office


Casas de subastas.

El incremento de las ventas en subasta en las últimas décadas no se debe pasar por alto. Las casas de subastas operan en China desde 1992, cuando el gobierno comunista legalizó el mercado privado de arte. Anteriormente, el mercado era controlado por el Estado y las ventas privadas estaban, en teoría, penalizadas. La primera subasta de obras de arte tuvo lugar en Shenzhen. Este tipo de ventas tuvo tal éxito, que, durante los noventa, se crearon más de 100 casas de subastas en las principales ciudades, algunas de las cuales sobrevivieron por poco tiempo. Las más importantes eran ‘Guardian and Hanhai’ en Pekín, y ‘Duoyunxuan’ en Shangai. La cantidad de ventas aún no es muy grande; las subastas de temporada recaudan entre 60 y 100 millones de yuanes. Uno de los mayores beneficios por una única compra lo obtuvo Guardian, en otoño de 1996, con 9,8 milliones de yuanes por una obra de Fu Baoshi, adquirida por un hombre de negocios anónimo de Milán; y 9.9 millones de yuanes abonados por una empresa estatal anónima en diciembre del mismo año por una caligrafía que representa al emperador Song Gao. El 12 de diciembre de 2004, China abrió sus puertas a casas de subastas extranjeras por primera vez, cumpliendo así sus obligaciones como miembro de la OMC. Este episodio cerró este año extraordinariamente positivo para el mercado del arte en China. Entre finales de octubre y principios de noviembre de 2004, el arte vendido en la sucursal de Christie’s de Hong Kong alcanzó los 35 millones de libras; el de Sotheby’s 42 millones. En Christie’s Hong Kong, un anónimo coleccionista privado asiático pagó 515.531 libras por la obra ´Reclining Nude` del artista chino del siglo XX Sanyu.



CIGE 2005 © CIGE


Ferias de arte.

Otro importante fenómeno que está ocurriendo en el mercado chino es el de las ferias de arte, activo desde 1993. La primera feria tuvo lugar en Guangzhou del 16 al 25 de diciembre de 1993. El camino para establecer un mercado de este tipo no fue fácil: sólo tras arduas negociaciones, el Departamento de Arte, dependiente del Ministerio de Cultura, aceptó participar y apoyar económicamente las ferias de arte.
Al principio, los artistas estaban ávidos por vender sus obras individualmente, pero, en los últimos años, el número de galerías que actúan como representantes de estos artitas ha aumentado. Los impuestos sobre las obras de arte fueron reducidos drásticamente para así atraer a un mayor número de visitantes y compradores potenciales tanto de China como del extranjero. De acuerdo con las estadísticas, el porcentaje fue reducido en un 19%, mientras que en 1993 lo fue el 50%. No obstante, las ferias se convierten a menudo en “formas de comprar de forma privada y ahorrarse los impuestos”
Los centros principales de ferias son las tres grandes ciudades: Pekín, Shangai y Guangzhou. Las ferias son tan importantes porque no afectan solamente al mercado, sino también a la vida cultural y política de la ciudad que las acoge, al turismo, a la infraestructura, etc. El mercado del arte ligado a estos eventos es aún menor, y desconocido a niveles internacionales, pero esto se debe también a la inmensa competencia de ferias más populares como Art Basel en Suiza, Documenta Kassel en Alemania, Armory Show en Nueva York o la FIAC en París.
“Para conseguir un desarrollo satisfactorio de las ferias de arte en China“ afirma Victoria Wang, miembro de CIGE (China International Gallery Exposition) y responsable de la website oficial de la feria, "tenemos que mejorar los siguientes puntos:
1. Identificar la posición cultural de la feria;
2. Identificar a la mayoría de los expositores;
3. Ampliar canales de operación, separar los niveles;
4. Dar prioridad máxima a la aplicación de altas tecnologías, cuidar los servicios;
5. Fortalecer el macro-management, preparar el sistema de management para el desarrollo del mercado."



Mr.Dong Mengyang and visitors on the spot© CIGE


El papel del artista y del coleccionista

Por último, hay que aludir al importante papel que los artistas y coleccionistas juegan en este mercado que tan rápidamente se está desarrollando en su país. En la entrevista previamente mencionada para la revista “Das neue China”, Li Jiwei se refiere al rol que tienen los artistas en el mercado, y confirma que, aunque no estén obligados a seguir las reglas del mismo, pueden influir en las tendencias. En 1993 el arte contemporáneo chino fue exhibido por primera vez en Alemania, en la exposición ´China Avantgarde`: según Li Jiwei, se trataba de arte popular con un trasfondo político, similar al de la América de los sesenta. Andy Warhol era, de hecho, el emblema del artista contemporáneo que intenta cambiar las directrices del mercado y plegarlas a través de su producción: desconocido y desempleado, Warhol intentó cambiar la situación del mercado del arte para su propio beneficio, afectándolo de esta forma con sus obras. En este sentido, Warhol no era simplemente un buen artista, sino un excelente negociante que consiguió justo lo que pretendía.
Li Jiwei afirma que la situación de los artistas en China no difiere mucho de la de los artistas europeos. Es extremadamente difícil para los artistas contemporáneos entrar en el mercado de forma satisfactoria, tanto en China como en el resto del mundo. La única ventaja del artista contemporáneo es la libertad de expresión y la posibilidad de disponer del propio tiempo y de la propia capacidad de manera autónoma. Hasta hace un par de décadas esto no era así. En China, un artista tenía que pertenecer a una de estas dos categorías: o era reconocido por el Estado, y tenía así que viajar para observar los paisajes que quería pintar, o trabajaba fuera del sistema y no era reconocido por la sociedad. En este caso, era extremadamente difícil entrar en el circuito del comercial.
En lo que se refiere a los coleccionistas privados, tanto chinos como extranjeros – estos últimos en su mayoría provenientes de Estados Unidos –, han jugado un importante papel desde principios del siglo XX en el mercado chino. Las ventas privadas siempre han sido, y siguen siéndolo, el principal canal del mercado del arte.
Uno de los coleccionistas más conocidos es Pang Yuanji, 1864-1949, cuya actividad fue de gran ayuda para la difusión y el reconocimiento del arte chino en Occidente. Fue coleccionista, comerciante, amante, filántropo y miembro de diversas asociaciones artísticas de Shangai, Pang mantuvo contactos con los círculos artísticos dedicados a la promoción y difusión del arte chino en Japón y Estados Unidos. Catalogó metódicamente la enorme colección de pintura y cerámica china presente en los Estados Unidos, y el resultado de tal esfuerzo fue largamente aprovechado por los coleccionistas estadounidenses. Además, Pang compró durante los primeros años del siglo XX algunas de las obras de estas colecciones, que luego expuso, promoviendo así la venta de arte chino en América. No sólo museos público, sino también coleccionistas privados compraron obras directamente a Pang. Entre los compradores destacó Charles Lang Freer, quien cedió su colección completa, así como el edificio que la albergaba - the Freer Gallery of Art – a una de las principales galerías asiáticas en América, la Smithsonian Institution de Washington. Pang y Freer son dos figuras representativas del coleccionista chino y americano, respectivamente, de aquel periodo: el análisis de sus colecciones constituye la base para la comprensión del canon de la pintura china y de la forma en que era y es percibido desde fuera.

Texto: Camilla Fabbri
Traducción: Maria Caballos

Bibliografia
Ramonet Ignacio, in LE MONDE DIPLOMATIQUE 08.2004.
"Das neue China" in Kunst und Kommerz, 09.2001/3.
Victoria Wang, "Chinese Art Market & Chinese Art Fair Market".

www.china-gallery.com

www.cige-bj.com

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