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Colectivos en proceso - Arte colectivo desde la perspectiva del espectador


O.T.2005 (mit Anturie) auf Bütten 36x28cm

Por su naturaleza y número, los colectivos artísticos son muy diversos, es por esta razón que resulta enormemente difícil abarcarlos a todos en una definición genérica y unitaria. ¿Qué es entonces lo que diferencia a los trabajos colectivos de los individuales? ¿Tiene en general interés para el espectador, el hecho de que en la obra exhibida participaron uno o dos artistas? ¿Se trata solo de un intercambio creativo a nivel artístico sin ningún efecto ni significado para las terceras personas que no están involucradas?

Una definición puramente cuantitativa es prueba insuficiente para responder a esta pregunta. Los procedimientos, resultados y efectos son demasiado heterogéneos para llegar a una conclusión significativa. Por lo siguiente:



O.T.2005 (mit Kartoffel) auf Bütten 36x28cm

En primer lugar, los grupos y movimientos de artistas, los miembros de los cuales están interconectados y vinculados a un programa estético explícito, y producen en cierto modo “trabajos colectivos” aunque fueran aparentemente realizados por un único artista (cubismo, constructivismo - DeStijl, Bauhaus, suprematismo-…).

En segundo lugar, las parejas de artistas que han colaborado y trabajado juntos durante años, y que a menudo han desarrollado su propio código visual, en el que ni siquiera puede ser diferenciada la parte individual de cada uno de sus contribuidores (Fischli & Weiss, Bigert & Bergström, Delbrügge & de Moll, Gilbert & George…).

Y finalmente, los proyectos colectivos temporales que pueden discrepar fuertemente en su metodología, dependiendo de la motivación, personalidad y relación de los artistas. En ellos, puede haber acuerdos conceptuales previamente dados, los cuales darán la impresión de unidad en la obra resultante; consecuentemente surge por encima de esta simbiosis entre los artistas una “tercera persona” (Dahn/Dokoupil…); pero también puede ser un proceso espontáneo y de reacción pura e inmediata, manteniendo la obra abierta y en continuo movimiento (Barfuss/Wachweger…).

Algunos dúos artísticos intentan borrar cualquier rastro de subjetividad; para otros, el lienzo (o cualquier otro medio utilizado) representa el campo de una fuerte batalla artístico constructiva, la cual busca un atractivo proceso creativo en la confrontación entre los dos individuos. También existe a menudo la esperanza de poder representar intereses compartidos en una agrupación sostenible…

Esta larga e incompleta serie de diferencias ya indican la dificultad de introducir barreras y limites en la noción de “obra colectiva”, en términos de contenido o de efectos artísticos generales.

¿Significa entonces colaboración, por encima de todo, una influencia artística directa de la interacción creativa del Otro? Pero esta influencia no puede ser siempre definida con certeza o determinada por el simple denominador común del espacio de trabajo inmediatamente compartido. Incluso motivos citados de anteriores obras de arte podrían caber en esta definición de colaboración.
¿Y porqué no podría ser considerada la bigotuda Mona Lisa como un trabajo colectivo entre Leonardo da Vinci y Marcel Duchamp? Seguramente la Gioconda no fue creada por su pintor como una obra conjunta; pero es exactamente en la reputación y el valor establecido, en la independencia del trabajo terminado de Leonardo da Vinci, donde interactuará el segundo artista: ni Leonardo da Vinci ni su trabajo se pone en cuestión o se ridiculiza, sino la percepción rígida y estancada de la Mona Lisa como un valor eterno, como una unidad terminada y sagrada, será atacado.



O.T.2005 (mit Rosen) auf Bütten 36x28cm

Esta ruptura de la percepción pasiva y estancada es un aspecto esencial en las colaboraciones artísticas.
Los artistas cooperadores acceden libremente a una privatización parcial de la capacidad de influencia del Otro. De esta manera, el momento de lo inesperado, lo incalculable, la fuerza de reacción y la imposibilidad de un único artista de pensar la obra de principio a fin, determina el proceso creativo. Gracias a su capacidad de diálogo, la obra permanece “abierta” y apunta –aún después de la “finalización” oficial- a una infinita continuación e incertidumbre.

La interacción entre acción y reacción se vuelve particularmente aparente en casos donde ambos lados permanecen reconocibles como intervenciones artísticas de dos individuos diferentes. Este es, por ejemplo, el caso de la colaboración entre Elvira Bach y Tina Tahir, el trabajo de las cuales será exhibido en el Kunstkabbinett (Regensburg, Alemania) del 27/01/06 hasta el 26/04/06. Las dos artistas, muy desiguales, colaboran a través de una conciencia de compromiso que garantiza el mantenimiento y el claro reconocimiento de su propia escritura individual. De este modo será reforzada la impresión dialéctica.

Las grandes superficies, pinturas estilizadas, la fuerte y dinámica pincelada, los contornos oscuros y a menudo grandes superficies cubiertas uniformemente, y las representaciones de mujeres dispuestas en diagonal de Elvira Bach, dan la impresión de una concurrente sencillez informal, de una presencia cercana y dominante; y no parece a principio fácil de conciliar con la delicada fuerza, los colores de neón y distantes foto modelos, alrededor de las cuales se entrelazan gráficos ornamentales y símbolos urbanos, de los gráficos trabajos fotográficos de Tina Tahir.



O.T.2005 (rote Spaghetti mit Frau) auf Bütten 36x28cm

Pero en su trabajo colectivo, las diferencias artísticas se unen en una síntesis, que no es tanto una amalgamación, sino más bien un agradable e inacabado juego de movimientos de “aquí a allá”. En esta contrariedad y en lo irreconciliable, está lo especial y atractivo del trabajo conjunto. La obra nunca será perfectamente terminada, si no que se irán añadiendo intervenciones y modificaciones, con las cuales, se rompa su estado hermético, y haga que el espectador se coloque fuera de la seguridad de una pasividad no-crítica.

Por la contribución del espectador aún creativo e insatisfecho, cada obra de arte pretende ser una “obra colectiva”. Pero cuando los artistas (especialmente aquellos que representan diferentes géneros, actitudes y generaciones) enfatizan explícitamente esta implícita pretensión a través de la cooperación, simultánea y silenciosamente parecen oponerse al viejo cliché de un arte- (y artista-) solipsismo, de un modo más insistente y directo de lo normal. Así nos recuerdan, que el arte quiere y debe ser variable, inacabado, con final abierto, que cada obra de arte coloca puntos en suspensión que evocan continuación…

Las obras colectivas pueden ser comparables a un ayudante de la memoria, en el intento de despertar al indiferente visitante de la exposición. Señalan aquello que también estuvo siempre presente en obras individuales, pero que poco a poco iba siendo olvidado o pasado por alto; y al mismo tiempo, el hecho de que el arte no es ningún objeto solitario y aislado, sino que necesita de sujetos que lo mantengan vivo, que lo sigan pensando y mirando. El segundo artista se convierte en “espectador ideal”, demostrando la necesidad de escasa distancia intelectual de un modo creativo, y sacudiendo el receptivo adormecimiento introduciéndolo en un dialogo abierto.

Texto: Armi Lee
Traducción: Danae Diaz

Links:
www.elvira-bach.de
www.tinatahir.com
www.kunstkabinett.com
  • ArtFacts.Net: la experiencia al servicio del arte

    Desde sus comienzos en 2001, ArtFacts.Net™ ha desarrollado una exhaustiva base de datos de artistas a través de sus colaboraciones con galerías, museos, ferias y asociaciones de marchantes de arte nacionales e internacionales