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Whitney Biennial - Day for Night 2006 - de E.K. Clark


Hay un aura de déjà vu en esta instalación de la Bienal de Arte de Whitney ; aunque se invitó a cerca de 100 artistas, más de 400 están incluidos si se cuentan los muchos colectivos y exposiciones dentro de exposiciones – una práctica que marca una salida del estilo comisarial del pasado. Se nos promete, si se puede decir así, una revolución a la carta; una exposición que pretende mostrar un arte que arriesga y sobrepasa fronteras. Lo que sin embargo se ofrece es en gran parte trabajo y actitudes que nos son familiares El título “Day for Night” se ha tomado de la película “La Nuit Americain” (La noche americana, 1973) de Truffaut, que es esencialmente un filme acerca de la creación cinematográfica en el que Truffaut utiliza filtros que transforman el día en noche (para ahorrar en gastos de producción) como una metáfora de la confusión que es el contraste de la vida real comparada con la armonía que buscamos siempre en el arte. Efectivamente, esta Bienal se queda un poco corta en cuanto a estéticas, mientras que se centra de forma abrumadora en la política. De todas maneras, los elementos subversivos han sido domesticados (institucionalizados) mediante la aceptación a gran escala de las obras y de los conceptos que en ellas subyacen.




La “Peace Tower” de 15,24 metros de Mark di Suvero y Rirkrit Tiravanija situada en el patio de las esculturas saluda al visitante en la entrada a la exposición. Más de 200 artistas fueron invitados a crear obras de 2 por 2 con elementos de protesta que cubren la escultura y las paredes traseras. Hace 40 años construyó Di Suvero a modo de protesta contra la Guerra de Vietnam el original de la “Peace Tower” en las calles de Los Ángeles e invitó para aquella ocasión a algunos de los mismos artistas. Aquella vez, su trabajo obtuvo respuestas violentas y fue atacada físicamente. Así pues, eso era arte subversivo y políticamente efectivo. En el patio interior de Whitney, su escultura parece simplemente pintoresca y casi encantadora, a la vez que nostálgica. Todo el mundo se siente bien, a fin de cuentas está predicando a los ya convertidos en una “iglesia” que la protege de los elementos. Nadie se va a enfadar aquí por la obra ni ésta va a impresionar a nadie.

”Down by Law”, organizada por The Wrong Gallery pone de relieve obras de más de 40 artistas incluyendo varias piezas de la colección permanente de Whitney. Esta exhibición explora el mito que rodea al forajido americano – material bastante inocuo que ofrece una distracción apacible.
La obra de Paul Chan “1st Light” es una de las más exitosas de esta Bienal. Dentro de una proyección trapezoidal y surrealista sobre el suelo, nada algo que se parece a un detrito y a la historia de nuestra civilización tecnológica; oscuras siluetas de teléfonos celulares, gafas, coches, criaturas semejantes a esperma, postes eléctricos e incluso figuras humanas se mueven sin control sobre la superficie en el espacio oscurecido.
Lucas deGiulio crea una estancia llena de obras poéticas que diverge de la línea festiva de este show, en el sentido de que también tiene mérito estético. Particularmente convincente es “Yeast-n-Jar Holograms” (2004-06), una serie de botellas de cristal incrustadas en las paredes. Vistas similares a un acuario verdoso revelan un extraño crecimiento tridimensional. “A Jorney That Wasn´t”, de Pierre Huyghe fusiona realidad, ficción y representación en una película contundente con una partitura musical inusual que recrea un viaje a la Antártica en busca de un animal mítico, representado y filmado en el Wollman Rink en Central Park, Nueva York en 2005. De la misma manera es reseñable “The Intelligence of Flowers” de Urs Fischer, una instalación escultórica llamativa, en la que dos palos giratorios horizontales están colgados con dos velas encendidas para crear círculos enormes dejando caer cera al suelo. Este fenómeno puede ser visto a través de un gran agujero en la pared creado por el artista, mientras que los escombros excavados del agujero están depositados en otra parte del espacio. Este espectáculo es bastante hipnotizante.
La Bienal del arte de Whitney es esencialmente un asunto estereotipado, un ritual previsible, lanzado con las mejores intenciones; y el show de este año prueba una vez más que las buenas intenciones no siempre son suficientes.

Traducción: Alberto G. Ortiz de Urbina

www.thenewyorkartworld.com

www.whitney.org/biennial

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