Language and login selector start
Idioma
Deutsch
English
Español
Français
Italiano
Language and login selector end

Art.es #16 - ¿Qué pasa en... Puerto del Rosario?


Arte Público en Puerto del Rosario. Cortesía del Ayuntamiento

Puerto del Rosario, pequeña ciudad de la ultraperiferia con proyectos gigantescos

Fernando Galán

Durante estos tres años de vida de la revista, esta sección se ha dedicado a reflexionar e informar sobre lo que pasa en grandes ciudades del mundo, tan distintas a veces en su fisonomía y circunstancias socio-culturales como en la forma que tiene el arte de desenvolverse en ellas. Cada ciudad tiene su personalidad propia, que condiciona y a veces determina el arte que se produce en su territorio y su manera de mostrarlo y distribuirlo. Ortega dijo que “yo soy yo y mis circunstancias”. De igual forma, cada ciudad es ella y sus circunstancias y el arte es él y las suyas.

Pero esta vez he elegido una pequeña ciudad que conozco bien y que está situada en los que sus propios ciudadanos llaman ‘la ultraperiferia’. Puerto del Rosario, con sus 35.000 habitantes, es la capital de Fuerteventura, la más oriental y geológicamente antigua de las volcánicas islas Canarias; una de las que tienen menor densidad de población y que mantiene un desarrollo turístico controlado y (supuestamente) sostenido y sostenible. Si quedó un pedazo del Paraíso en este valle de lágrimas, Fuerteventura es uno de ellos. Está a tan sólo 100 kilómetros de las costas del Sáhara, de las que llega el drama creciente de la inmigración ilegal a bordo de pequeñas y frágiles embarcaciones. Fuerteventura ya es periférica respecto a su capital de provincia, Las palmas de Gran Canaria. Y las Canarias son más que periferia respecto a España, de la que les separan 1.050 kilómetros (652 millas) de océano Atlántico. Tengamos presente que, a su vez, España es el país situado más al sur de la Unión Europea. A pesar de todo esto, en términos relativos con sus dimensiones físicas, Puerto tiene una densidad de actividad artística y (lo que es más importante) de iniciativa y entusiasmo que supera a la de muchas grandes ciudades del mundo.



Exposición en el the CAJI (Centro de Arte Juan Ismael): Carmela García, El hueco en el espacio, sept. 2005. courtesy of CAJI

He decidido hacer otra excepción a las normas de esta sección, que se limita a lo que pasa en una ciudad. En el caso de Puerto del Rosario me voy a extender a toda la isla por sus circunstancias excepcionales de insularidad y extensión. Hay cinco Administraciones que coinciden en ella. Las tres más amplias exceden a sus límites geográficos: Unión Europea (en la que todas las Islas Canarias tienen un tratamiento fiscal especial), Gobierno de España y Gobierno Autonómico de Canarias. Las otras dos le son propias y privativas: Cabildo (que es el órgano que gobierna toda la isla, como ocurre en cada una de las siete Islas Canarias) y Ayuntamiento. Prácticamente, Puerto del Rosario es el único Ayuntamiento de la isla que tiene una política artística propia, ya que lo que ocurre en los otros es, casi exclusivamente, por iniciativa y responsabilidad del Cabildo.

Mi primera visita a esta ciudad por motivos artísticos fue para cumplir el encargo de comisariar la exposición inaugural del Centro de Arte Juan Ismael (CAJI), un espacio de 2.500 m2 que ya quisieran para sí muchas de las grandes capitales del mundo y que abrió sus puertas en octubre de 2003. El proyecto consistía en recuperar un cine en desuso para la investigación, difusión y creación artísticas y se debe al tesón y entusiasmo de dos personas: el actual Presidente del Cabildo, Mario Cabrera, y quien lo dirige desde entonces, Horacio Oumpierrez. Además de los espacios expositivos, el Centro cuenta con sala de conferencias, filmoteca, departamento de acción cultural, taller y centro de documentación. Desde aquel primer viaje, he seguido de cerca lo que pasa en esta ciudad y en el resto de la isla, motivado por el vínculo estimulante de haber participado en la apertura del CAJI. Y me sigue admirando la voluntad política que tienen sus administraciones públicas para apostar por el arte contemporáneo. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, hasta hace pocos años, allí no existía prácticamente tradición artística alguna más que la artesanal y folklórica.



Escultores trabajando en una de las ediciones anuales del Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario. Cortesía del Ayuntamiento.


¿Conoces, lector, muchos casos en que el Concejal de Cultura de un ayuntamiento sea un artista? Este es el caso de Toño Patallo en Puerto del Rosario. No se trata de un político convertido en artista con posterioridad, sino de un artista que quiso entrar en la política local para contribuir con su sensibilidad a lo que el gran Jovellanos llamó hace ya más de 200 años “la felicidad pública”. La pequeña ciudad tiene más de 100 obras escultóricas desplegadas por sus calles y plazas. Patallo fue el promotor, ya en 2001, del Simposio Internacional de Escultura, que se celebra cada año con ocho o diez escultores procedentes de todo el mundo. Durante un mes, los artistas invitados trabajan al aire libre, junto al mar, el material que les facilita el simposio y, al terminar, sus obras pasan a enriquecer el patrimonio artístico de Puerto del Rosario. Los niños crecen acostumbrándose a ver que esas formas, a veces “extrañas”, del arte contemporáneo no es algo venido de otros mundos, sino el resultado del trabajo de una personas de carne y hueso que trabajan a la vista de todos con la misma naturalidad con que el jardinero riega los jardines.

La acción conjunta de un Ayuntamiento y un Cabildo emprendedores y entusiastas, hace que la oferta cultural de Puerto sea, en términos relativos, de las más altas que conozco en todo el mundo. Además de la pertinente Casa Municipal de Cultura, cuenta con el Auditorio Insular, que desarrolla un activo programa de música, teatro y danza. Fuera de la capital, Gran Tarajal. con 12.000 habitantes, tiene otro auditorio de 360 butacas. También dependiente del Cabildo, en el pueblo de Antigua hay otra sala de exposiciones habilitada en un antiguo molino, lo mismo que se ha hecho en Corralero con La Molina. Y en el diminuto puerto de pescadores de El Cotillo, se hizo lo mismo en una torre de vigilancia que hace siglos se utilizaba como protección contra los piratas ingleses. Y son muchos más los proyectos que se están fraguando en la isla, pero aún es prematuro hablar de ellos en este momento.
Después de muchos años de estar parado por la controversia y sus propias magnitudes de todo tipo, el Proyecto Montaña Tindaya acaba de recibir la que parece luz verde definitiva del Gobierno Autónomo de Canarias. Concebido por el escultor Chillida en 1996, consiste en esculpir nada menos que la montaña de ese nombre a base de introducir el espacio en su interior: “Hace años tuve una intuición, que sinceramente creí utópica. Dentro de una montaña crear un espacio interior que pudiera ofrecerse a los hombres de todas las razas y colores, una gran escultura para la tolerancia... Tindaya, donde la utopía podía ser realidad. La escultura ayudaría a proteger la montaña sagrada. El gran espacio creado dentro de ella no sería visible desde fuera, pero los hombres que penetraran en su corazón verían la luz del sol, de la luna, dentro de una montaña volcada al mar, y al horizonte, inalcanzable, necesario, inexistente..."



Artis Tirma (talleres para artistas en residencia y galería de arte), a project of the artist Elvira Isasi

Pendiente de los estudios geotécnicos necesarios (y que ya se han realizado en su mayor parte), Chillida previó que la ciclópea obra constaría de tres elementos: la cámara central, una cavidad de forma cúbica pero sin ángulos rectos que podría llegar a medir 50 metros de arista; la embocadura horizontal, orientada al oeste, mirando al mar, con una longitud aproximada de 70-80 metros y una altura y anchura de 15, situada a un nivel inferior al de la cámara central, de modo que las personas que transiten por ella no penetren en el campo visual de quienes contemplan el horizonte desde el interior; las embocaduras verticales, con una longitud de unos 50 metros desde la parte superior de la cámara hasta una cota próxima a la cima de la montaña. Son las embocaduras del sol y la luna. A través de ellas se ilumina con luz natural (solar y lunar) la cámara central y afloran a la superficie de la montaña a ras de suelo, sin ningún elemento externo que denote en la distancia su presencia ni modifique el paisaje.
Fuerteventura, conocida como la isla tranquila, atrae desde hace tiempo a muchos artistas, tanto españoles como extranjeros, que se establecen en ella atraídos por su rara belleza e inspiración. La pintora Elvira Isasi, acaba de crear un centro absolutamente privado, Artis Tirma, con galería de arte y estudios para artistas, perfectamente integrado en el entorno y basado en la filosofía de la naturaleza (www.elvira-isasi.com). También fruto de la iniciativa privada, hace sólo un mes que se inauguró en Puerto del Rosario la galería Tindaya. Y es que, a veces, la iniciativa pública es la que tira del carro... y la privada le sigue.

www.art-es.es

  • ArtFacts.Net: la experiencia al servicio del arte

    Desde sus comienzos en 2001, ArtFacts.Net™ ha desarrollado una exhaustiva base de datos de artistas a través de sus colaboraciones con galerías, museos, ferias y asociaciones de marchantes de arte nacionales e internacionales