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Arte al Limite - Marina Abramovic: Carne de Cañón


Vanguardista de oficio, la artista yugoslava empuja los límites mediante performances que ponen a prueba la resistencia del cuerpo y la mente. Su propia historia y la del mundo, son los materiales de exploración de esta mujer que para el 2007 prepara 3 exposiciones individuales en París, Madrid y Atenas. Además, realizará el 2009 en el Kunst Museum de Bonn, una gran retrospectiva que luego viajará por Europa y América.
Con 30 años de brutal carrera, Abramovic sigue cavando trincheras para servir en la primera línea del arte en vivo. “Traté de no ser influenciada por nada ni por nadie. Era muy importante para mí desarrollar un medio de expresión único y propio”, explicó en entrevista exclusiva con “Arte Al Límite”.

Por Juan Pablo Colin
Periodista


Brutal, desconcertante, insoportable y explosiva. Cualquiera de estos adjetivos podría describir la obra de Marina Abramovic pero ninguno se acerca lo suficiente a la experiencia de verla en vivo. Relatar cómo se ha flagelado a sí misma, congelado su cuerpo, tomado drogas, perdido la conciencia o rozado la muerte, apenas da una luz sobre la potencia del body art que la yugoslava propone y del cual es considerada uno de sus máximos exponentes.
Utilizando su propio cuerpo como medio y obra, la controvertida artista experimenta con el juego de la intervención corporal, la relación con el público y los códigos que rigen el sistema social.
“Si te instalas frente a un público en situaciones de riesgo, automáticamente concentras con tu mente y cuerpo, la existencia en el presente, aquí y ahora. Lo mismo pasa con la gente que está presenciando tu actuación”, nos señala la artista.
En efecto, muchas de sus presentaciones han sido tan desconcertantes y morbosas, que la propia audiencia ha intervenido para ponerle fin al sufrimiento carnal. La sensación de peligro, por lo tanto, es compartida.
La serie “Rythm” realizada entre 1973 y 1974 fue quizás una de las más osadas y violentas de sus exhibiciones. La número 0 consistió en la total entrega de su cuerpo al público, quien podía ordenarle qué hacer con un sinfín de objetos como tijeras, cadenas, hachas e incluso, un arma cargada. La segunda de estas muestras, tuvo como objetivo experimentar con la inconciencia y la pérdida de control. Para ello, Abramovic tomó una droga prescrita para enfermos catatónicos, la cual le provocó intensas convulsiones en el cuerpo, pero sin perder la lucidez. Diez minutos después, ingirió un remedio destinado a combatir la depresión profunda, el que la llevó a un estado de total irreflexión.
En “Rythm 5”, la artista estuvo a punto de perder la vida ahogada por la falta de oxígeno, al instalarse al centro de una estrella de cinco puntas en llamas. El fundamento, según Abramovic, se encuentra en la liberación mediante el dolor: “en cada una de las ceremonias tradicionales o rituales, la gente ha intentado traspasar el límite entre el dolor físico y la elevación de la mente, con el propósito de controlar el cuerpo y romper las cadenas del miedo”.



Cleaning the House @ skny

En Cuerpo y Alma

Hija de guerrilleros yugoslavos, Abramovic parece haber heredado el coraje suficiente para establecer una guerra personal en contra de la represión. De este modo, cambió las armas por el arte, para perseguir un objetivo común: la resistencia al poder.
“Hay diferentes tipos de poder y generalmente no me gusta ninguno de ellos, ya que supone que hay control de uno sobre otro. El único poder con el que me relaciono es con aquel que emana de la energía positiva”, nos explica.
Nació en Belgrado en 1946 y desde joven adoptó la performance como medio para rebelarse contra la miseria de la posguerra. En sus inicios, Abramovic recuerda el purismo con que abordaba sus actuaciones, no permitiendo que se tomara registro de la obra. Con el tiempo, dicha postura cambiaría hasta incorporar la fotografía y el video, como elementos sustanciales de sus trabajos.
En 1975 conoce a Ulay, artista que la acompañó por más de una década. Juntos realizaron exhibiciones como “Breathing in/Breathing Out” de 1977, que consistía en la unión de las bocas de ambos para respirar el aire de los pulmones del otro. Al límite de la asfixia, los artistas intercambiaron oxígeno primero y luego dióxido de carbono, amplificando el sonido de sus gargantas mediante micrófonos.
Reflexiones acerca de la relación de pareja y las dialécticas que surgen en el trabajo conjunto, fueron las principales fuentes creativas. “The Lovers”, en el 88, aborda el tema del desgaste físico al recorrer 2.000 Km. de Muralla China en sentidos opuestos, alcanzándose mutuamente luego de 3 meses de caminata. El hombre partió del desierto de Gobi y la mujer del Mar Amarillo, emulando una antigua leyenda china que hablaba del reencuentro entre dos amantes. Luego de eso, nunca más trabajaron juntos.
Después de un breve paso por la instalación objetual, Abramovic retomó la performance como medio para purificar el pasado: “siempre he estado interesada en los aspectos espirituales del arte. El budismo tibetano y la cultura de los aborígenes han sido fuentes fundamentales de mi desarrollo artístico”, nos detalla.
En "Balkan Baroque" de 1997, premiada con el León de Oro en la Bienal de Venecia, la artista se presenta en un escenario alumbrada solo por pantallas de video que exhiben imágenes de sus padres, mientras se dedica a limpiar lentamente los restos de carne de un montón de huesos de animales. Al mismo tiempo, narra la leyenda del lobo-rata, criatura que devora a los de su misma especie cuando tiene miedo. La alusión a la guerra de los Balcanes es evidente.
En 2002, montó “The House with the Ocean View”, considerada por la propia artista como una de sus performances más importantes. En ella, construyó una casa compuesta por tres plataformas unidas al suelo por escaleras con peldaños de cuchillos. Durante 12 días, Abramovic permaneció ahí sin comer y sin hablar, demostrando su preocupación por la ritualización de lo cotidiano.
En noviembre del 2004, la artista se unió con otro gigante de la performance, Jan Fabre, en “Virgin/Warrior, Warrior/Virgin”, realizado en el Palais de Tokyo de París. En esa ocasión, los dos se enfrentaron durante cuatro horas en una cápsula de vidrio en que ambos –protegidos por una armadura de metal en primera instancia, desnudos después- practicaron el culto al sacrificio y al perdón, hiriéndose mutuamente con armas de metal y comunicándose con el público mediante mensajes escritos con la propia sangre.




Balkan Erotic Epic

Los Balcanes

El tema de los Balcanes, la violencia de su historia o la riqueza de su folklore también ha sido tratado. “Count on US” de 2005, es una de las últimas grandes presentaciones de Abramovic y su título podría ser traducido como “Cuenta con Nosotros” o “Cuenta con Estados Unidos”. En esta ocasión, Abramovic escoge nuevamente una escenografía ceremonial en la que cinco proyecciones conforman una estrella de cinco puntas, similar a la utilizada en “Rythm 5”. Las imágenes hacen alusión a la historia violenta de su país de origen y la indiferencia de la comunidad internacional frente a las atrocidades cometidas.
“Balkan Erotic Epic” cierra por el momento el tema de Los Balcanes con una nueva forma de aproximarse a su historia. La muestra está compuesta por varias proyecciones que exploran el cuerpo humano y el erotismo presentes en las tradiciones paganas de aquella región. Luego de un estudio documentado, la yugoslava descubrió cómo la sexualidad era comúnmente utilizada en rituales cotidianos. Si llovía mucho, por ejemplo, las mujeres corrían hacia los campos y levantaban sus faldas para espantar a los dioses con sus cuerpos y frenar el temporal. “La cultura occidental ha vulgarizado la imagen de los cuerpos desnudos, transformando el erotismo en pornografía. Por eso, investigué antiguas tradiciones en la que los órganos sexuales eran utilizados como herramientas de sanación o canales para comunicarse con los dioses”, señala Abramovic.

Abuela de la Performance

Es importante destacar que además de trabajar con los límites físicos y síquicos, la artista ha desarrollado una fuerte investigación en torno al registro e historia de la performance, de la cual ella se define como su “abuela”. Uno de los últimos hitos en este sentido, fue la realización de su propia biografía en “The Biography Remix”, proyecto que desarrolló junto al director de teatro Michael Laub, y que fue presentado a mediados del 2005 en el Festival de Teatro de Avignon.
A fines del mismo, presentó “Seven Easy Pieces” en el Guggenheim de Nueva York, que consistía en la realización de performances ejecutadas en la década del ‘60 y ‘70, por grandes artistas como Bruce Nauman, Vito Acconci, Gina Pane y Joseph Beuys. El proyecto examinaba la posibilidad de rehacer y preservar una forma de arte cuya naturaleza es esencialmente pasajera.
“Es algo que planeé durante 12 años. La mayoría de las piezas no eran mías; yo nunca las vi y nunca había repetido el trabajo de nadie, así que la responsabilidad de hacerlo era enorme. Además, no practiqué porque el arte de performance, a diferencia del teatro, no es acerca de ensayar”, comentó en aquel entonces en una entrevista realizada por Karen Rosenberg.
En la misma conversación, la yugoslava explicaba que el proceso de investigación de las performances fue muy interesante, sobre todo debido al escaso registro en algunas de ellas. “Me sentía como una arqueóloga, tratando de entender a partir de las ruinas, qué era lo que realmente había pasado”

www.arteallimite.cl

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