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Entrevista al Sr. Chen de Xin Dong Cheng Gallery



Esta es una entrevista de Artfacts.Net con el Sr. Cheng de Xin Dong Cheng Gallery (Pekín y París).

AfN: Sr. Cheng, acaba de presentar un libro: una traducción al chino del libro francés "Art Business" de Judith Benhamou-Huet. ¿Por qué eligió traducir ese libro al chino? ¿Qué tal fue la presentación?

Cheng: China es nueva en el sistema del arte. Estábamos construyendo el sistema con elementos artísticos antiguos, así que toda esa información es increíblemente útil para los primeros pasos de China hacia la restauración de artistas, galerías, museos, casas de subastas...

Judith Benhamou es una periodista francesa, una persona con mucha experiencia porque viaja mucho por todo el mundo, una especialista en mercados de arte... Encontré en su libro información que podría serle de utilidad a China. Por eso elegí hacerlo [traducir ese libro], porque creo que es bueno, porque veo una oportunidad económica y porque creo que es muy útil para el público chino.

AfN: Así que el grueso del público chino no está para nada familiarizado con el sistema occidental de organización del mundo del arte. ¿Por qué?

Cheng: Tras un periodo de tiempo específico (cuando el país sufrió la guerra, tras momentos clave en política y la revolución cultural), prácticamente todos los sistemas de arte se desmoronaron.

Con la nueva era de la globalización, los chinos sabrán muchas cosas nuevas; no estoy seguro de si eso es bueno, de si los sistemas occidentales son buenos para China, pero de cualquier forma pueden aprender algo de ellos. Pueden comparar. Hay tantas experiencias útiles para China...

AfN: Usted publica estos libros por cuenta propia. ¿Tiene una editorial?

Cheng: Precisamente por eso creé una editorial. Yo no soy editor... Somos la nueva generación china y estamos viviendo la nueva era; la vida cambió muy deprisa y China está cada día más abierta al resto del mundo. Cada día hay tanta información... Nunca he vivido nada parecido. No aprendí eso en el colegio. Así que, para nosotros, es nuevo. Estamos observando, estamos aprendiendo para luego así saber cómo hacerlo.

AfN: Nos gustaría saber más sobre usted. ¿Cuándo abrió su primera galería y cuál es su experiencia?

Cheng: Primero, estudié en China. Aprobé los exámenes nacionales. Eran muy duros. Menos del 1% podía aprobar e ir a la universidad. Pero aún así era mucho mejor que en la época de la Revolución Cultural, cuando todas las universidades estaban cerradas. Había muchísima competitividad; el gobierno lo manejaba todo, elegían a los mejores estudiantes para que hicieran ciencias porque, a principios del siglo XX, pensaban "Solo la ciencia y la tecnología pueden ayudar a China; China ha perdido demasiadas guerras, necesita la tecnología". Así que hice ciencias aquí. No quería, pero en aquella época yo tenía 15 años y el gobierno elegía a los alumnos para que estudiaran algo... y punto, todo lo organizaba y lo pagaba el gobierno. Pero pasado un año, me dije a mí mismo: "esto no es lo que quiero hacer." Los chinos jóvenes no tenían opción así que empezaban y acababan los estudios. Luego, con la apertura en los ochenta, aprendimos muchas cosas fuera del sistema escolar: aprendimos de la sociedad, de la televisión, de los libros publicados... En aquella época yo era el líder de un movimiento estudiantil, así que organizaba un montón de convenios, foros de arte y de debate. Tras Mao Zedong y con la nueva reforma económica y el nuevo líder, todo era completamente distinto, así que aprendimos de nuevo; aprendimos cosas sobre la auténtica China, aprendimos a conocerla mejor, su cultura, su geografía... todo. ¡Hasta el Confucianismo! Es una filosofía muy antigua pero no se enseñaba en las escuelas. ¡Así que era una China totalmente distinta! Los jóvenes veían China como un país totalmente distinto, como di fuera un bebé. Así que yo también quería cambiar, pero no había posibilidades. Lo único que podía hacer era aprender cosas desde un lugar distinto.




AfN: ¿Y entonces se fue a París?

Cheng: No inmediatamente. En el 83 el gobierno central repentinamente cambió sus políticas hacia los reformistas. Yo había organizado muchas conferencias y debates, así que el colegio me criticaba. Me prohibieron organizar cualquier cosa. Lo único que podía hacer era estudiar ciencias. En aquella época solo se podía aprobar examen tras examen; hice un máster, un doctorado y volví. Quería cambiar, quería aprender algo distinto pero aún así hice mis cuatro años de ciencias y química. No tenía elección. Me enviaron al campo a trabajar en una fábrica de fármacos durante dos años. Quería demostrar que podía hacer cosas mejores, así que me puse a estudiar más. Volví a aprobar incontables exámenes. Elegí otra ciudad, (Xian) que estaba un poco más allá de donde yo vengo. Quería volver a los orígenes de la herencia cultural china, así que me fui a Xian a estudiar filosofía. Pero en aquella época, lo único que podía hacer era química. Una vez más me eligieron como líder de un movimiento estudiantil y, a principios del 86, la situación volvió a cambiar, volvió a cambiar el líder.

Estudiar en aquella época era muy duro; se traducían muy pocos libros. Lo poco que sabíamos de Europa eran nombres como Victor Hugo, Émile Zola... nada del mundo contemporáneo. Así que cuando China se abrió un poco vimos fotos en los libros publicados, pero aún así no había mucha información, no había internet, casi todo era propaganda. Lo que queríamos era encontrar toda la información posible. Éramos la primera generación de China que iba a estudiar al extranjero. Como aprobé todos los exámenes, pude ir a Francia a estudiar a principios del 89.

AfN: ¿Así que le enviaron a Francia?

Cheng: Sí, aprobé los exámenes necesarios. En aquella época, conocí a una chica francesa, un lío amoroso... Así que cogimos juntos el tren: Pekín-Moscú, Moscú-Varsovia... era muy lento...

Me enamoré de París en el instante en que llegué a la Gare du Nord. Así que estudié allí y, por supuesto, lo más importante era aprender primero el idioma; todo era nuevo para mí. Todo lo que sabía de París eran nombres como Victor Hugo y Émile Zola, algunos libros nuevos escritos por Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y muy pocos libros e imágenes de París, algunas postales con Notre Dame... nada más. Así que era un mundo nuevo, una vida nueva para mí. Era un nuevo comienzo.

AfN: ¿Abrió su primera galería en París o en Pekín?

Cheng: Primero, dejé de estudiar química. No me gustaba, pero aprendí de ello. Empecé a estudiar cultura suburbana, y tuve la suerte de conocer a la directora de la Galerie de France en París. Su trabajo es muy importante, trabaja con todo el mundo, con artistas internacionales increíbles. Así que la conocí y empecé a trabajar ahí, y aprendí muy rápido. Luego llegó un período muy fructífero en el que conocí las galerías internacionales más importantes, fui a grandes exposiciones en museos, viajé para ver bienales (la de Venecia, la de São Paulo, la de Viena); estaba descubriendo el sistema. Después de eso me dije: "lo que quiero hacer es arte". Con mi experiencia podría ser bueno hacer algo en China y trabajar como promotor, productor o algo así. El concepto de una galería era totalmente novedoso para mí; no existía en China. Incluso ahora es algo novedoso en China. Lo aprendí todo sobre el sistema en los noventa, y lo hice en un contexto internacional donde el arte, las relaciones, los negocios, el público, la política... ¡todo es uno!

Luego, en 1992, el nuevo gobierno estaba preparando una exposición de Pierre Soulages en China. En esa época, Soulages trabajaba con la Galerie de France. Necesitaban a alguien como yo, con un vínculo con China. Algo como esto era totalmente nuevo. Aprendí mucho. Más tarde, me pregunté: "¿Cómo puedo aprovechar al máximo las distintas experiencias? ¿Cómo puedo unir ambas culturas?" Así fue como encontré mi identidad personal.

En 1996 me convertí en la primera persona que traía arte contemporáneo chino a Paris, a Francia: primero, en la Galerie de France. Luego, en espacios públicos como museos (el Musée de Picardie en Amiens entre otros). Tuve la suerte de conocer a artistas internacionales muy importantes, así que intenté traerlos a China. En los noventa no tenía ni dinero, ni galería... sólo tenía mis experiencias. Así que pensé que la mejor forma de establecer un vínculo entre París y Pekín era crear dos sedes en ambas ciudades y facilitar el contacto. Desde entonces era un creador, el comissaire d'exposition, y presenté a muchos artistas franceses como Buren y Martial Raysse en China, y no solo en las grandes ciudades, sino también en las capitales de provincia. Era un evento importante y yo tenía que organizarlo. Intenté poner toda mi fuerza y todo mi empeño en promoverlo y mostrarlo porque era algo novedoso en China, especialmente en las provincias. [...] La vida cambió a partir de 1999. Y me dije: "debería crear un espacio en China". Abrí ese espacio en el 2000.


Al principio estaba en mi casa. No había suficientes coleccionistas, tan solo unos pocos. Creé estudios de artistas. Les invitaba a trabajar en mis estudios. Creé todo en tres meses y luego, pasados los tres meses, se hizo una exposición.



Xin Dong Cheng y Marek Claassen

AfN: Su primera feria de arte fue la FIAC de 2003. Pero entonces volvió a París porque tiene otra sede ahí también. ¿Cuándo la abrió?

Cheng: Por supuesto, quería abrir mi propia galería para vender arte. No tenía ningún apoyo, no tenía una forma de financiarme en China. No había capital porque todo el mundo era comunista, todo el mundo era igual. La primera feria en la que participé tuvo lugar aquí en 1997: la feria de arte de Shanghai. Soy el único que participa desde el principio. Shcontemporary es nuevo, antes solo estaba la feria de arte de Shanghai. Así que fui ahí para ayudar a mis amigos. Era importante para Shanghai al principio. Yo era el único que exponía arte contemporáneo e internacional juntos. Pero no se vendió nada (excepto algunas obras maestras; organicé un evento bastante grande). La gente en aquella época, en el 2000, usaba las obras de arte como forma de comunicación. No había un trasfondo de arte, ni educación artística en los colegios: era algo totalmente nuevo. ¿Cómo se puede hablar de arte? Lo único que puedes hacer es mostrar la distancia de la comunicación y hacer que comprendan el arte. Debes crear el movimiento. Así que, ahora, podemos hablar de arte porque hemos superado el período más difícil. Evidentemente, ahora es el arte contemporáneo. Esto es progreso. No fue tan fácil. Fueron más de diez años de trabajo.

Ahora tengo tres galerías en Pekín y, cada año, organizo un gran evento en alguna parte del mundo sobre arte contemporáneo chino. Antes solía ser en Europa; el año pasado fue en la segunda bienal de Moscú, donde invité a más de treinta artistas. Fue una experiencia gratificante. Este año estuvimos en Grecia, en el Centro Nacional de Arte Contemporáneo. Había más de cuarenta artistas. El año que viene estaremos en Sudamérica. Tengo mi galería, mi editorial... ¿Por qué es un trabajo tan duro? Porque, si no lo haces, el gobierno tampoco. Llegamos tarde. Espero que, algún día, China pueda ofrecer buenos museos...

AfN: Pero, poco a poco, el gobierno lo está aceptando. Usa la fama del arte chino para darle fama al país. ¿No hay un cambio en la relación entre los artistas o la comunidad artística y el gobierno?

Cheng: Ha habido una evolución si se compara con el principio de los ochenta y los noventa. Es una fase totalmente nueva en el arte contemporáneo, al menos para una parte. La media no está abierta a todo y a todos. Seguimos teniendo el ministerio de propaganda. Algunas obras no pueden exponerse por motivos políticos: hay violencia, sexo... pero la vida es así.

AfN: También tengo la sensación de que a veces la censura está motivada por intereses personales. No hay una estructura o una motivación real para impedir que se muestren determinadas obras de arte y otras no. Es principalmente porque puede que un censor determinado diga "no me gusta", y entonces no se expone...

Cheng: Por motivos políticos. El objetivo principal es la estabilidad de la sociedad.

AfN: Hoy es el último día de la feria Schontemporary 2008. También organizó la edición de 2007. Comparándola con la del último año, ¿qué impresión tiene sobre el futuro de Shcontemporary? ¿O de Shanghai como uno de los principales focos artísticos en general?

Cheng: Si pensamos en el futuro y pensamos en Shanghai y China, Shcontemporary es muy importante porque está organizada por un equipo nuevo e internacional. El equipo tiene más relaciones internacionales, mucha experiencia; son más profesionales. Por supuesto, para Shanghai es muy importante. El único problema es que China no está lista para contemplar todas esas obras internacionales porque no sabe, no las entiende. Hay excepciones; las nuevas generaciones han visto más, han viajado. Pero el público en general... mucha gente no viene porque es muy pronto. No hay educación [artística] en los colegios.

AfN: Es distinto para ellos. Cuando comparo las ferias de arte de Shanghai con esto, veo una gran diferencia. Hay una forma de ver las obras totalmente distinta; parece que muchos chinos son bastante tradicionales. Pero este año estuve en Nueva York en la Bridge Art Fair, donde había un gran número de galerías chinas. Me sorprendió ver que a los estadounidenses y neoyorquinos les impactaba. No sabían interactuar con el arte contemporáneo chino: demasiado color, demasiada fuerza...

Cheng: Pueden entender los "clásicos" modernos chinos más que el arte contemporáneo. Puede que no sea demasiado contemporáneo para ellos, pero es una evolución.

AfN: Hay un vacío en la forma de ver la cultura.

Cheng: Claro. Es igual para todo el mundo. Los chinos están más cerca de su propia cultura porque tienen el trasfondo, tienen una educación sobre su propia asimilación cultural.

AfN: Pero, ¿qué pasa con Pekín?
Siempre he tenido la sensación de que nunca han logrado hacer un evento como el de Shanghai.

Cheng: Creo que ya se están esforzando mucho, muchísimo. El único problema es que las nuevas generaciones chinas no tienen experiencia suficiente. Necesitan más relaciones. No conocen a suficiente gente como para hacer un grupo más internacional, y no pueden hacer eso sin suficientes conocimientos sobre el mercado. Por supuesto, harán todo lo que puedan. Aún es el principio.

AfN: ¿Así que Hong Kong es el sitio correcto para estar?

Cheng: Hong Kong es grande. Es un sitio muy bueno para organizar [un gran evento]. Pero Hong Kong en sí tiene una cultura local muy pobre. No es más que negocios. Por supuesto, las ferias de arte son negocios.

AfN: Sí, pero a ver, a Hong Kong como ciudad, nunca la he relacionado con el arte. Hay galerías de arte, algunas muy importantes, pero la ciudad está orientada exclusivamente a los negocios.

Cheng: ¿Por qué no? No puede esperar que todo el mundo sea un artista, que todos los compradores guarden obras para generaciones futuras. No hay responsabilidades. ¿Por qué? Se compra por placer cuando se compra ropa y, al año siguiente, [la moda] vuelve a cambiar.

AfN: Para preparar la entrevista leí un artículo en "Le Monde" donde decía: "Les temps ont changé. Il aurait été surprenant que l'art chinois échappe à la commercialisation à outrance, voire à la tendance à l'"industrialisation" qui pousse certains artistes à faire tourner jusqu'à la surchauffe leur machine à créer." Lo que atrajo mi atención fue "industrialización", sobre todo cuando comparo, por ejemplo, Shcontemporary con la feria de arte de Shanghai. Cuando se cambia de un evento a otro se tiene la sensación de que todo es posible: producción artística para los ojos de los coleccionistas chinos, para los de los coleccionistas occidentales... todo lo que se quiera está a la venta. ¿Cree que los occidentales tienen una visión demasiado romántica del mundo del arte?

Cheng: Para mí, las creaciones personales de los artistas vienen del estudio. Por supuesto, podrían estar comisariadas o industrializadas... No puedes escapar del desarrollo. ¿Qué haces con las creaciones artísticas? Quieres mostrarlas y hacer que la sociedad sepa que existen. No es un problema. Andy Warhol intentó romper el sistema. Quería hacer reproducciones en masa para cambiar los conceptos artísticos por el volumen del arte. ¿Pero quién da el volumen del arte? Primero, los artistas, que son los que hacen las creaciones. Y luego, nosotros, el público, que entendemos más a los artistas, a las obras... el volumen social crece. Es normal. El mercado ha reventado. Desde el principio de la humanidad, la sociedad existe con las mismas leyes sociales: necesitas mercado. Y con el arte pasa lo mismo. Pero no es únicamente como esto. No puedes elegir únicamente a artistas como si fueran productos.

AfN: Añadimos figuras únicas al arte desde el impresionismo. Pensamos en el artista como algo solitario con barba, pintando o creando cosas en su estudio...

Cheng: Vale, puedes. Pero un día las creaciones salen del estudio y se zambullen en la sociedad.

AfN: Y entonces los mecanismos de la sociedad se encargan de ellas...

Cheng: La gente habla de precios. Dicen que la Mona Lisa no tiene precio, que es arte de valor incalculable. No creo que sea cierto. Al principio del reinado del rey François I, compró la obra por un precio. Siempre ha habido un precio.

AfN: El mismo artículo de "Le Monde" incluía una cita de alguien que desea permanecer en el anonimato. Dice: "L'art contemporain chinois reste prisonnier d'une esthétique facile et sans contenu réel ! C'est du tape à l'oeil !" Al contrario, sé que muchos artistas contemporáneos famosos en China han vivido la revolución cultural o los sucesos de la plaza de Tiananmen en 1989. Estos sucesos debieron dejar una huella en los artistas. ¿Cómo explicaría que los occidentales a veces pasen por alto la expresión subjetiva y emocional que sin ninguna duda tiene el arte chino?

Cheng: Tenemos conceptos distintos. Los occidentales tienen una visión occidental. ¿Pero, por qué se pretende que los chinos compartan la misma visión? Las obras contemporáneas chinas mejorarán; el periodo comunista está aún presente. Y este periodo es uno en el que se ve la lucha de poderes. Quiero mostrar este período porque no podemos escapar de él. ¿Por qué debería ignorarlo? Comparto estas emociones. Claro, no puedo pedir a mis hijos que compartan las mismas cosas conmigo. El resto de la gente solo sabe lo que ve en la televisión, etc. Y no saben de qué están hablando. Mi responsabilidad es describir este período tan bien como me sea posible, mostrar esa emoción y entender la visión del arte. No se puede pedir a nadie que sea responsable de otras civilizaciones.

AfN: Otra cosa en relación con la palabra "industrialización" es la relación artista-galería y artista-casa de subastas. Los artistas chinos se hicieron muy famosos en un corto periodo de tiempo como resultado de las subastas. Ahora los artistas británicos, Damien Hirst por ejemplo, venden directamente desde su estudio a la casa de subastas. ¿Cree que eso es también un indicador de la industrialización de todo el sector?

Cheng: No hay tantos artistas en el mundo que puedan hacer lo que hace Damien Hirst. Primero, conoce la comunicación y el sistema muy bien; ya tiene el apoyo de un sistema artístico muy fuerte. Vende más de 200 obras. ¿A lo mejor quiere romper el sistema? ¿A lo mejor es una broma? No lo sé. Es difícil para la gente que le prestó su apoyo desde el principio, las galerías... creo que es libre de hacer lo que quiera. Pero no sé cómo lo hará en el futuro. Evidentemente, el arte puede venderse fuera de las ferias, especialmente si el artista es famoso.

AfN: Sr. Cheng, ¿cuál es su próximo destino? ¿Irá a Miami?

Cheng: Antes de que acabe el año estaré en galerías donde tendremos dos o tres exposiciones. También ayudaré a organizar otras exposiciones en museos. Estaré en Grecia preparando el Centro Nacional de Arte Contemporáneo. [...] Estaremos también en Miami en la feria. Y estamos preparándonos para el año que viene, para las ferias, las exposiciones, mis galerías... la vida sigue.

AfN: Muchas gracias por la entrevista.

Cheng: Muchas gracias.


Traducción: Fernando Hoyos Fernández-Savater
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