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¿No se han sentido nunca abrumados por la tremenda variedad de arte contemporáneo existente? Esto siempre ha sido algo con lo que nosotros nos hemos sentido a disgusto, en particular con el hecho de que el verdadero arte casi siempre es descubierto por casualidad.
Por esta razón comenzamos a estructurar la masa de información disponible en la producción artística actual. Lo primero que creamos fue Artfacts.Net, una guía de arte on-line ampliamente reconocida, en la que clasificamos decenas de miles de artistas, exposiciones e instituciones de forma práctica y exhaustiva.
A pesar del éxito obtenido, no estábamos totalmente satisfechos con el sistema de ordenar alfabéticamente a los artistas. Estábamos seguros de que había otras formas más efectivas de clasificar a los artistas y sus exposiciones y así empezamos a pensar en la posibilidad de pronosticar la carrera de un artista usando métodos econométricos. Éste fue el comienzo de una obsesión: desde entonces ha sido imposible pararnos.
La idea de clasificar artistas, exposiciones y espacios de otra forma que no fuera alfabéticamente se convirtió en nuestra fijación. Durante meses, nuestros cerebros maduraron la idea que culminó en la progamación durante semanas de la primera versión del Artist Ranking (A.R.). El A.R. clasifica a los artistas de forma ordinal basándose en el reconocimiento obtenido según los profesionales (encargados de museos, dueños de galerías, etc.)
La intención del sistema del Artist Ranking (A.R.) es clasificar a los artistas según su trayectoria expositiva. El A.R. evalúa las exposiciones realizadas a nivel internacional en los últimos cinco años.
La filosofía que se esconde tras el A.R. es la llamada economía de atención, propuesta que Georg Franck presenta en su libro. El autor considera que la atención (la fama) en el mundo de la cultura es una economía que funciona con los mismos mecanismos que el capitalismo.
El comportamiento capitalista, o económico, se basa en la propiedad, los préstamos y los intereses. Para Franck, el director de un museo o propietario de una galería, por ejemplo, actúa como inversor financiero. Éste presta su propiedad (el espacio expositivo y su fama) a un artista, del cual espera un beneficio en forma de atención (fama, reputación, etc.)
De esta forma, en la relación entre el galerista y el artista, al igual que entre el inversor y el empresario, hay que competir. El inversor coloca su dinero en empresas de las que espera obtener un beneficio. Se trata siempre de un lote mixto, en el que algunas inversiones tienen éxito y compensan a las que han resultado infructuosas.
Teniendo en cuenta esta teoría, el A.R. trata de clasificar sólo a los artistas que merecen ser clasificados. Esto no implica que aquellos que no aparecen en el ranking sean malos artistas, simplemente significa que, en comparación con otros, no están lo suficientemente presentes en el panorama de exposiciones.
El A.R. no juzga la obra de un artista determinado, sencillamente los ordena según la atención profesional que se les dedica. Proporciona al público en general una idea de la opinión que tienen los entendidos sobre un artista determinado sin entrar en el terreno de lo económico. Artfacts.Net asume que puede haber una correlación entre fama y dinero, pero demostrarla no es el objetivo principal del A.R.
El A.R. concede mucha importancia a la proyección internacional de los artistas, así pues sólo aquellos que operen a nivel internacional serán seleccionados como fuente primordial de valores. El A.R. funciona así porque es consciente de lo que implica el conocimiento mutuo: sólo los artistas comunes en diversas sociedades, países y/o culturas van a ser realmente importantes y crear una especie de marca, un valor universal, un estándar. Por tanto, el A.R. usa la internacionalidad como estándar para los cálculos básicos. ";
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